Aún sigo en el periodo de la transición… Ese periodo que tan insípido, inconsciente y delicado, pero necesario, que ha costado 30 años a la nación española superar y digerir… ahora lo estoy atravesando yo. Te entiendo, Adolfo, no es tan fácil.
Aunque, por mucho que me pese, todavía continúa incrustado como el musgo de las rocas marinas, el traumático vestigio de su recuerdo. Parece que si, de hecho, su paso por mi corazón hubiera marcado para siempre este inmaculado terreno hasta llegar a formar una parte instríseca de su misma evolución. La Tierra no sería la misma sin sus accidentes geográficos creados y conformados a lo largo de los siglos, yo tampoco sería yo, si ese terromoto no hubiera pasado por mi vida descalabrando mi sistema montañoso. Eres mi accidente geográfico. Mi cicatriz.
Y como una buena, certera y honda cicatriz, cada vez que alguien intenta conquistar estos abandonados parajes, el territorio se vuelve a convertir en arenas movedizas que me vuelven a reconducir otra vez más a ti. A la recreación del maremágnum. A los restos del tsumani. A la herencia de un pasado apocalíptico. Una tierra castigada, pero fértil, que clama al Cielo, buscando nueva lluvia, Sol y semillas con el fin de regenerarse.
No quiero decir nada, si encima la vuelve a arrasar un pequeño torbellino… Menos mal que un corazón valiente puede tener más vidas que un gato. ¡Lo seguiremos intentado!
Me encanta esa cara de tont@ que se nos queda cuando te importa alguien -que pensabas que en realidad te importaba un pimiento-, y justo te das cuenta en el momento que te hacen una putada. Algo que empieza a estrujar a nuestro corazoncito y a reflejar una sensación de cataclismo leve en nuestro rostro. No sé, por qué me encanta, pero esa breve fracción de segundo es cuando empiezas a plantearte si sentirás algo de eso que llaman amor y que es a veces tan difícil de conseguir.
En ese momento, es cuando te sientes como un pez bobo.
Pero, me encanta… Es tierno, genial y precioso empezar a enamorarse… aunque te dés cuenta sólo cuando te la juegan.
El amor es una sensación adictiva. La droga más placentera que he probado en este mundo. Estar enganchado a otra persona que te provoque maripositas en el estómago es… impagable. Casi podría vivir sólo de pensar en eso las 24 horas del día… Aunque ya estoy harta de vivir de ilusiones. Quiero que aparte de sentir todas esas emociones y mi mente y mis sentidos sufran un chute afrodisíaco se materialicen en realidad.
Así que por ahora continuaré como estoy… Vacía, práctica, racional, con la cabeza puesta en el trabajo.
Y para vuestro alivio… Ya no tengo ninguna obsesión… Mantenerle alejado de mí es la mejor idea que he tenido en la vida.
Aquí traslado una posible explicación de mi obsesión, enganche pasional y afectivo con M… Nunca lo podré entender aunque puede que las teorías de Brian Weiss puedan dar una explicación lógica. Evidentemente, con este chico sólo ha habido una atracción y un enganche emocional brutal… Más allá de eso, no ha pasado nada y nunca hubo nada. La teoría de que le haya conocido en otras vidas puede que tenga sentido… Si es que el que está leyendo esto no tiene prejuicios con la teoría de la reencarnación que siga leyendo.
“A veces nuestra alma gemela está deseosa de encontrarnos y disponible. Es posible que él o ella se percate de la pasión y la atracción que existe entre ambos, de los lazos íntimos y sutiles que indican que nos hemos relacionado en diferentes vidas pasadas. Sin embargo, esto puede resultarnos perjudicial. Depende de la evolución del alma.
Si una de las dos almas está menos desarrollada y es más ignorante que la otra, la violencia, la codicia, los celos, el odio y el miedo pueden enturbiar la relación.
Tales sentimientos son nocivos para el alma más evolucionada, aunque se trate de un alma gemela. Es habitual que fantaseemos con ideas como: <<yo puedo cambiarle>> o <<puedo ayudarle a crecer>>. Si la otra persona no deja que la ayudemos, si ha decidido que no quiere aprender ni evolucionar, la relación está condenada al fracaso.
Tal vez surja otra oportunidad en otra vida; a no ser que la persona en cuestión tome conciencia más adelante. A veces se producen estos despertares tardíos. En algunos casos, las almas gemelas deciden no casarse cuando están encarnadas. Se las componen para encontrarse, permanecen juntas hasta que cumplen el pacto acordado y después siguen su camino. Sus intereses y los planes que tienen para el resto de su vida son diferentes, y no quieren ni necesitan pasar una vida entera juntas. Esto no es una tragedia, sino una simple cuestión de aprendizaje: tienen por delante una vida eterna juntas, pero a veces es posible que necesiten tomar unas clases por separado.”
Lazos de amor, Brian Weiss
No lo sé… La verdad es que no sé nada. Sólo me gustaría quitarme del corazón este yugo que me aflige por no poder estar con él ni tampoco sin él.
Hoy ha sido un día largo… tranquilo e insípido. Sin embargo, no estoy deprimida. Estoy contenta. Y sencillamente, por ninguna razón. No necesito hacer nada genial para ser feliz un sábado 21 de noviembre. Camino alegre por los pasillos de mi inmueble, inspiro, pícara, el olor de mis manos tras haber cortado en trocitos una cabeza de cebolla cruda… Es tan maravilloso… Es tan genial poder disfrutar de cada pequeña insignificancia sin que la amargura, el odio, los miedos, la ira o la incertidumbre se disfracen para hacerte la vida imposible hasta en las más pequeñas cosas.
Ya no me disfrazo. Me fundo. Me sumerjo en la inmensidad de la noche… o en sus miserias. Y dentro de mi oscuridad sólo encuentro paz. Sosiego. Quietud. Nada me perturba esta madrugada. Y de lo único que me doy cuenta es que nada de lo que me importaba antes me inquieta ahora. Mis dos idolatrados amores han pasado a ser dos simples mortales con sus defectos engrandecidos bajo una lupa… Mi humor y mis inseguridades ya no me atormentan bajo la sábana de mi consciencia. Ahora sólo estoy yo, con mis defectos y mis virtudes. Sólo yo ante el abismo de un futuro incierto. Una luz que sólo va avanzando poquito a poco cada día hacia otra verdad y parte de mi vida.
Es increíble lo que se puede evolucionar de un año a otro y la medida en que te puede cambiar la vida.
LO QUE ME IMPORTABA ANTES, YA NO ME IMPORTA AHORA
Porque el tiempo simplemente ha provocado que DEJE DE TENER SENTIDO.
Aquí dejo un pequeño poemilla extraído de la obra clásica de Fuente Ovejuna de Lope de Vega, con el cual me siento identificada… Si es que creo que como mi amiga S. debería haber nacido en el siglo XIX…
Tras el fuego, el enfriamiento y el deshielo… No había quedado nada… Sólo una sensación de incomodidad indefinida y deforme que flotaba en lo abstracto de su subconsciente.
…
Nada
…
Nada
…
Nada conseguía llenar el cascarón vacío que le había quedado por corazón.
…
…hasta que, inesperadamente, volvieron a prenderse los hornos del deseo… por una persona en un principio denostada por su parecido con el ‘diavolo‘ predecesor.
Un hombre que no destacaba por la belleza de su aspecto físico, sino por esa mezcla de brutalidad y sensibilidad que tanto le gustaba…
Su renuencia en un principio era acusada. Su corazón, un témpano de hielo. Pero el mero hecho de saber que él la deseaba empezó esparcir pólvora por el terreno más oscuro de sus sentimientos …y de su líbido.
Sin darse cuenta le empezó a desear con llamas tan ardientes que hasta ella misma se sentía sobrepasada. Por un lado, necesitaba volver a revivir esa ilusión y por otro, ¿volvería a cometer el mismo error? ¿Acaso podía superar la intimidación que le causaba? Ese miedo tan atrayente y temido que le provocaba era a la vez un imán y un obstáculo.
…
El destino decidió separar sus destinos… Sus miradas no coincidían.. y quizás la ilusión de sus sentimientos tampoco.
…
No sabe lo que pasará de aquí en adelante, pero el extraño designio del destino decidió interceder para apagar el remoto comienzo de una posible historia de amor o de atracción apasionada. Ahora su corazón ha vuelto a templarse a temperatura ambiente… Ya no está en las antípodas del Ártico ni en el infierno, pero no varía absolutamente nada.
A día de hoy, sólo siente una ilusión inusitada cuando lee lo que escribe y la admiración por su profesionalidad no se apaga.
Esa pequeña alegría todavía durará cuando le lea. Pues cada vez que lo haga pensará en esa bonita historia que pudo ser y no fue… por apetencia del destino.
Hoy me siento sola… no es que sea ese tipo de personas dependientes que necesitan tener siempre a alguien al lado para sentirse bien. Quizás de acostumbrarme a estar tan bien acompañada y mimada, cuando me lo quitan me entristezco. Quizás porque los cambios me descolocan o porque soy una Géminis que un día tengo el subidón y al siguiente una crisis existencial…
¿Qué pasa cuando ya no estoy enamorada de aquel que llenaba mi vida y todos los minutos de mi pensamiento? ¿Cuando ya no me importa?
¿Qué pasa cuando ya no estén mis seres queridos para llenar mi existencia también? ¿Cuando se hayan ido por causas diferentes… por trabajo o porque han dejado este mundo para siempre?
¿Voy a tener la fuerza para estar sola? ¿Y las ganas?
No quiero estar con alguien por necesidad como hacen muchas parejas… Prefiero estar sola, pero … ¿acaso soy capaz? Necesito que me quieran, pero también quiero saber valerme por mí misma y poder estar sola…
Hay tantas preguntas sin respuesta o sentimientos que flotan durante un día y aunque los razone nunca desaparecerán… Qué difícil aplacar los sentimientos con la razón.
Como dijo una amiga en una ocasión… ”Ojalá fuera como un lago helado” Por lo menos estos momentos me inspiran entender un poco mejor estas canciones… ¿Cómo puede ser tan enormemente melancólico este nuevo disco de Pereza? Simplemente me encanta…
CHAMPAGNE
Terminé de llorar y se puso a llover
Me siento tan estúpido contándolo
Los que hundimos barcos, luego volamos alto
Descorchaste un champagne en mitad del polvo
Como en las películas porno No sé como lo hacías;
Estuviste tan fina follando en la cocina
Dos cuerpos de alfiler se pinchan sin frenos,
Miden si más o menosPero no, pero no tengo la culpa
De que esto se esfume cada mes
Como si fueran burbujas de champagne francés
Terminé de trotar y me puse a correr
Buscaba estaño para soldarnos,
Los que quisimos trato ahora pisamos charcos
Escuchábamos Anthony and the Jhonsons para ponernos tontos No sé cómo lo hacías, pero yo enloquecía follando en la cocina
Dos cuerpos de alfiler se pinchan sin frenos
No miden si más o menos
Pero no, pero no tengo la culpa
De que esto se esfume cada mes
Como si fueran burbujas de champagne francés
Yo no tengo la culpa de ser más yonqui cada vez
De tus taras y tus multas, de tus pies
Pero no, pero no tengo la culpa
De que esto se esfume cada mes
Como si fueran burbujas de champagne francés
Y yo no tengo la culpa de ser más yonqui cada vez
De tus taras y tus multas, de tus pies
Las luces relampageaban furiosas al ritmo desenfrenado de ese sonido que llamaban música. Sus colores rosas, rojos, granates y anaranjados embargaban el ambiente de ese antro cool, una mezcla entre palacio árabe y discoteca kistch.
Una gárgola bronceada y con los cabellos tan negros como el café se deshacía en la pista de baile. Intentaba llamar la atención entre ese público sin rostro. Una algarabía que no tenía ojos… Un masa informe donde el narcisismo, la apatía y la sordidez eran los que realmente gobernaban ese escenario de suelo de mosaico con ínfulas de ser elegante.
Las llamadas de su cuerpo se difuminaban en el ambiente… El miedo o quizás la consciencia de la indiferencia, la hacían retorcerse in crescendo, a la vez que el semblante de su expresión se esforzaba por simular cierta aura de superioridad. Una superioridad patética y digna de lástima… Una pena, por otra parte, morbosamente frágil y seductora.
Bailaba y se contoneaba y … bailaba y seducía … Hasta que, el momento soñado se produjo… y unas manos la rodearon tierna y lentamente desde atrás.
Esos brazos de porte masculino empezaron a inspeccionarla suavemente sin llegar a profanar las partes íntimas de su dignidad. De pronto, la gárgola era una diosa. Su orgullo subyacente cobró un poder imperial hasta regocijarse en su súbdito. Ese desconocido que la amaba ya era suficiente para elevar su ego al podio del Olimpo al que pertenecía.
Con los ojos cerrados la reciente diva disfrutaba de su efímero sueño cumplido, gracias a ese hombre que la deseaba y que sabía encumbrar su feminidad. Su oreja empezó a humedecerse. Sus suaves palabras y su delicadeza hacían maravillas en esa pequeña parte de su cuerpo. El erotismo iba subiendo la temperatura y hacían sumergirse a aquella amazona en el clímax de su propia fantasía.
El placer pasó a su mandíbula y por fin penetró en el oasis de su boca. La sílfide no podía negarse. Aquel individuo, no del todo feo, había sabido estar a la altura de la situación y actuar de manera tan afín, que hubiera sido un pecado de vanidad por su parte no seguirle el juego. Ese juego que ella había estado pidiendo antes a gritos con su lenguaje corporal.
Se dio la vuelta para encarar a su compañero de juegos y el incipiente apetito de él siguió invadiendo sus humedecidos labios…
Después de la consumación del ‘corre que te pillo’… ‘del gato y el ratón’… la magia se quebró. Ella… ya no quería bailar más. El joven le parecía pequeño y mediocre. Su soberbia volvió a ocupar el lugar que le correspondía en su autoestima, que antes había estado defenestrada por los crudos hechos de la realidad.
Su semblante cambió y se endureció. Fríamente le traspasaba con su mirada. Ya no le veía. La indiferencia que antes la había ahogado, ahora la aplicaba con férrea disciplina contra su recién llegado y efímero amante. Ella decidió que fuera efímero. Y aniquiló cualquier atisbo de la chispa que había empezado producirse.
Su ’salvador’, desencantado, se evaporó entre la atmósfera tan naturalmente como había aparecido.
La divinidad continuó bailando impasible ante su partida. Satisfecha, eufórica, triunfal. Reascendida al paraíso de su edén emocional. Y la estrella saltó del agujero negro para deslumbrar al resto de la constelación.
O por lo menos, para seguir cegándose del propio concepto de sí misma.